Cómo escribir una novela

Taller de escritura creativa

Crear una novela requiere talento, disciplina, perseverancia y, por descontado, conocer y dominar determinadas técnicas propias del arte de la narración. Además, nadie puede escribir una buena novela si no es capaz de generar ideas originales y atractivas. Obviamente, algunos de estos requisitos no se pueden adquirir en un taller literario, ni mucho menos leyendo un artículo sobre cómo escribir un libro. No obstante, no está de más ofrecer algunos consejos a la persona con talento y entusiasmo que desea escribir una novela y carece de experiencia alguna. Por eso, expondré a continuación unas recomendaciones básicas en forma de texto instructivo:

Pasos para escribir una novela

1. Leer muchas novelas de diferentes subgéneros de forma analítica. El objetivo no es tanto disfrutar con la lectura como analizar cómo están hechas las narraciones; hay que identificar sus mecanismos e intentar comprender cómo funcionan individual y colectivamente.

 

2. Seleccionar una idea genérica que resulte original, sorprendente o que, como mínimo, no reproduzca estereotipos. Desde luego, la idea puede consistir en un convencionalismo que sea transgredido o subvertido. Lo importante, en cualquier caso, es que esa idea nuclear resulte sorprendente o poco común en algún sentido. Toda la novela se organizará en torno a esta idea principal.

 

3. Perfilar a los personajes principales y secundarios (no es necesario completar la lista de secundarios en este punto). En primer lugar, hay que conferir a los personajes atributos físicos y psicológicos que los individualicen; en segundo lugar, se tienen que establecer las relaciones que van a mantener entre ellos a lo largo del relato; en tercer lugar, hay que desarrollar la evolución vital, existencial o psicológica que experimentarán los personajes protagonistas; en último lugar, es necesario determinar en este punto las funciones específicas que desempeñarán los personajes secundarios que ya hayamos perfilado.

 

4. Diseñar la estructura de acontecimientos del relato: planteamiento (20 % de la extensión total), nudo (60 %) y desenlace (20 %). Hay que imaginar, con el mayor número posible de detalles, las escenas principales de cada una de estas tres secciones (son muy importantes las que constituirán el conflicto inicial, situadas en el planteamiento de la narración). Es primordial que las visualicemos en movimiento en el interior de nuestra mente creativa. En este punto, solo es necesario conformar las escenas más relevantes. Una vez recreadas imaginariamente, conviene resumir su contenido en un documento.

 

5. Diseñar la estructura externa de la novela: partes y capítulos.

 

6. Elegir el tipo de narrador: omnisciente (3ª persona), protagonista (1ª persona) o testigo (1ª persona). Podemos optar por un solo narrador para toda la novela o por un conjunto de narradores, en cuyo caso la novela será polifónica.

 

7. Elegir el punto de vista de la narración: cuál –o cuáles– será el ‘foco’ que oriente la tarea del narrador. En otras palabras, en qué personaje se centrará el narrador, en cada etapa significativa del relato, para modular su discurso.

 

8. Elegir el tono de la novela: cómo será el discurso del narrador, ¿objetivo e imparcial, irónico, sarcástico, humorístico, transgresor, existencialista, filosófico, escéptico, desencantado, nihilista? Son muchas las posibilidades; pero no conviene mezclarlas de forma arbitraria. Lo ideal es que elijamos una tonalidad discursiva bien definida que recorra toda la novela (este texto instructivo no está pensado para crear novelas experimentales).

 

9. Realizar una investigación sobre todos aquellos temas o aspectos que sean necesarios para ambientar la novela. Hay que tener en cuenta que, para dotar de verosimilitud a la narración, debemos adquirir un cierto grado de conocimientos autorizados sobre materias que obligatoriamente han de incorporarse al tipo de novela que hemos diseñado.

 

10. Comenzar a redactar la novela: cada escritor empleará el estilo y los recursos literarios que considere más adecuados o, en su defecto, los que estén a su alcance. Todo lo diseñado previamente será la guía a lo largo del proceso de escritura. Durante este, es habitual eliminar escenas o inventar nuevas; lo mismo puede decirse de los personajes, especialmente de los secundarios. El objetivo principal es engarzar de forma eficaz todos los elementos y lograr así un artefacto narrativo coherente y bien cohesionado.

 

11. Corregir ortográfica, gramatical y estilísticamente lo que hayamos escrito inmediatamente después de cada sesión; es decir, escribimos, por ejemplo, dos páginas y, antes de dar la sesión por finalizada, las corregimos.

 

12. Cuando iniciamos una nueva sesión de escritura, leer con calma lo que escribimos durante la sesión anterior.

 

13. Cuando terminamos un capítulo, leerlo entero antes de empezar a escribir el siguiente. Lo mismo cuando terminemos una parte bien definida de la novela.

 

14. Prestar mucha atención a los elementos contradictorios a lo largo de todo el proceso de escritura de la novela. Como estamos trabajando con material inventado, es normal que, durante un largo periodo de creación, incurramos en contradicciones (lo que contamos en un determinado punto de la narración entra en contradicción con lo relatado en otro punto). Estas contradicciones deben ser identificadas y subsanadas, aunque sean sutiles, pues su presencia en la novela destruye la ilusión de realidad.

 

15. Una vez finalizada la redacción de la novela, leerla de principio a fin. Acto seguido, comenzar un meticuloso proceso de corrección en todos los ámbitos. La duración y profundidad de este proceso dependerá del grado de perfeccionismo de cada escritor.

 

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