Jacques Derrida y La Deconstrucción

 

 

Hace ya cuatro años que descubrí la obra de Jacques Derrida. Desde entonces, he profundizado en su vanguardista filosofía, la más brillante y reveladora que ha dado la modernidad (es también la más difícil y la que, sin duda, despierta más reacciones adversas). Desde luego, el descubrimiento de los textos de Derrida supuso un punto de inflexión en mi formación intelectual y en mi actitud vital. Antes del descubrimiento, yo ya llevaba dentro el espíritu de la Deconstrucción; asimismo, mi intuición había atisbado algunos de sus conceptos más importantes. De modo que la lectura atenta y asombrada de las obras capitales de Derrida se convirtió pronto en un acto de confirmación, en la constatación y legitimación de una heterodoxa visión del mundo. Afortunadamente, el aprendizaje deconstructivo de estos últimos cuatro años me ha permitido evolucionar artísticamente. El fruto de esa evolución es El hombre sobre la piedra, una novela experimental ante la cual la mayoría de editores se mostrará reticente.

 

Pero mi propósito ahora no es hablar de mi última novela, sino presentar y difundir la obra de Derrida, porque es necesaria. Podría resumir los conceptos más importantes de su filosofía en este texto. Pero no lo voy a hacer. Cualquier resumen desvirtúa la filosofía de Derrida. De hecho, cualquier libro que glose sus enrevesados conceptos filosóficos distorsiona, aunque pretenda lo contrario, sus ideas y, por tanto, hace imposible su comprensión (al menos el tipo de comprensión que unas obras tan innovadoras se merecen). A Derrida, en suma, hay que leerlo en los textos que escribió. No hay otra alternativa.

 

Tengan en cuenta, los que se atrevan a leer a Derrida en estado puro, que su obra —fruto de su portentosa capacidad de abstracción y de su sofisticada creatividad— es extremadamente difícil y que, además, como lo que deconstruye es precisamente la metafísica (el único útero que conocemos), puede irritarles enormemente en el caso de que logren entenderla. De hecho, los enemigos de la filosofía de Derrida, que recoge la herencia de Nietzsche y Heidegger, son legión. En cualquier caso, yo los animo a que intenten leerlo y comprenderlo.

 

¿Por dónde deberían empezar? Difícil respuesta, dada la amplitud de la obra derridiana. Sus libros más importantes son: De la gramatología (1967), La escritura y la diferencia (1967), La diseminación (1972) y Márgenes de la filosofía (1972). De todos modos, les recomiendo comenzar por los siguientes textos, que están incluidos en las obras anteriores:

 

1. La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas.

2. La différance.

 

Los enlaces anteriores dirigen a la web Derrida en castellano. Se trata de una web magnífica, a pesar de que la traducción al castellano de los textos no es siempre de alta calidad (hay en el mercado algunas traducciones excelentes de las obras de Derrida, por ejemplo la de Cátedra de Márgenes de la Filosofía, o la de Editorial Fundamentos de La diseminación).

 

Para finalizar, sepan que la Deconstrucción, además de una teoría filosófica, es una estrategia de lectura, es decir, sirve para leer estratégicamente todo tipo de textos desde una perspectiva insólita.

 

Próximamente, publicaré un artículo que analiza, deconstructivamente, un magnífico relato de Luisa Valenzuela: Si esto es la vida, yo soy Caperucita Roja.

 

Espero que disfruten de los textos del filósofo más importante del siglo XX.

 

 

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