dom

08

feb

2015

Reseña de 'La máquina del porvenir'

Título: La máquina del porvenir

Autor: Juan Trejo

Editorial: Tusquets Editores

Páginas: 456

Precio: 20 euros

ISBN: 978-84-8383-968-3


Juan Trejo (Barcelona, 1970), antes de revelar a público y crítica La máquina del porvenir, había publicado la novela El fin de la Guerra Fría (Belacqua, 2008; actualmente descatalogada) y algunos relatos en The Barcelona Rewiew y en las antologías Amor global (y otras infamias) (2003) y Crossing Barcelona (2007). De La máquina del porvenir se ha dicho que se trata de una novela inconsistente y que el hecho de que haya sido galardonada con el X Premio Tusquets Editores de Novela desacredita al jurado que se lo ha concedido, presidido, ni más ni menos, que por el eximio novelista Juan Marsé. Sin embargo, a la luz de la gran calidad que atesora la novela de Juan Trejo, son los críticos renuentes o despreciativos los que quedan desacreditados.

 

A lo largo del denso relato, Óscar, descendiente de personajes excéntricos, se esfuerza en reconstruir, desde el momento en que tiene noticia de la muerte de su madre, los entresijos de su pasado y los vínculos con sus familiares más significativos, esto es, su padre, Ricardo Charme, y su abuelo, cuyo nombre primigenio, Ryszard, experimentará sucesivas transformaciones. Para desarrollar el relato de sus inquietudes y reflexiones en el presente y de las peripecias de sus familiares en el pasado, Óscar –que, a pesar de ser un narrador protagonista, goza del don de la omnisciencia, o al menos de una pseudoomnisciencia especulativa– emula la estructura clásica del relato del héroe, con el regreso a la Ítaca natal incluido. Y, en el centro del relato –aunque aparezca y desaparezca por arte de prestidigitación– se encuentra el artefacto de La máquina del porvenir, leimotiv, símbolo y metáfora iluminadora.

 

Es cierto que, en un primer momento, la estructura de la novela puede parecer inconsistente, sobre todo si no se atiende adecuadamente al trasfondo ideológico del discurso, a su vertiente más filosófica, con la que la estructura se solidariza. Hay en el discurso que ha ideado Juan Trejo una sofisticada concepción de la naturaleza de la realidad y del funcionamiento de la mente humana, ajustada a los descubrimientos científicos y a los razonamientos filosóficos más recientes. Como consecuencia, el material narrativo, diverso y prolijo, se organiza de manera fragmentaria, deslavazada; así, en lugar de ofrecer la reconstrucción perfecta de unos materiales narrativos en un principio desordenados, para facilitar de este modo la comprensión del lector, para evitarle quebraderos de cabeza, se ofrece el proceso de reconstrucción en sí mismo, sin la depuración final. Para que se entienda mejor: el narrador trata de resolver un puzle; pero, con ese puzle, construye otro puzle. Y será el lector, pues, el que tenga que realizar un gran esfuerzo intelectual –si bien muy satisfactorio– para recomponer todas las piezas.

 

Destacan, como ha señalado el jurado del Premio Tusquets, la pericia narrativa y la capacidad fabuladora del autor. La prosa, impecable, arrastra y encandila sin necesidad de recurrir a artificios retóricos; es analítica y meticulosa, pero no resulta ni monótona ni reiterativa. Las peripecias de los personajes, muy diversas –hasta el punto de que representan varios subgéneros narrativos–, sorprenden y fascinan en muchas ocasiones. Aunque lo mejor de todo es el modo en que el discurso ideológico y narrativo se imbrican. No obstante, es esta una capa profunda de la novela a la que no todos los lectores podrán acceder.


Excelente novela la de Juan Trejo: compleja, ambiciosa y exigente. Pero, debido a sus características, necesitará encontrar a lectores y críticos cualificados para reivindicarse.     

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Comentarios: 2
  • #1

    Raúl Mejía (martes, 05 mayo 2015 18:24)

    No pondré veredictos ni nada parecido porque estoy a la mitad de la novela. Digo, sí, que me la regalaron y decidí abordarla, sobre todo, por los comentarios tan adversos que sobre la historia pergeñada por Trejo tuve que leer: mucha mala leche para mi gusto.

    Sí me parece que hay descuidos desperdigados, pero en general me ha divertido bastante. Algo que me resultó chocante fue la tendencia a los lugares comunes: eso de ponerle a un personaje "Ryszard" puede parecer casualidad (asociar ese nombre con Kapuscinski es casi en automático), pero luego de leer un tal Rummenigge, luego un Burruchaga, luego un Müller, luego un Ruggeri... y que no estén asociados a futbolistas argentinos y alemanes resulta, por lo menos, enfadoso. ¿De verdad su deseo de ser "pop" tenía que llevarlo a ese punto tan obvio? En fin, la novela me está gustando luego de unas páginas que me hicieron pensar en abandonarla.

  • #2

    JSC (martes, 05 mayo 2015 18:28)

    Pues me alegro de que te esté gustando, Raúl, porque es muy buena. Es que aquí solo se reseñan buenos libros.

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