Reseña de 'Los gatos pardos'

 

Título: Los gatos pardos

Autor: Ginés Sánchez

Editorial: Tusquets

Páginas: 344

Precio: 18 euros

ISBN: 978-84-8383-788-7

 

 

Ginés Sánchez (Murcia, 1967) debutó como novelista con Lobisón (Tusquets, 2012), cuya calidad literaria fue reconocida por la crítica de forma unánime. Su segunda novela, Los gatos pardos –motivo de esta reseña–, le ha permitido ganar recientemente el premio de la editorial que lo descubrió. Si bien el Premio Tusquets Editores de Novela lo ganan con frecuencia autores de la editorial –como es el caso–, resulta indudable, tras la lectura de la nueva novela de Ginés Sánchez, que ésta habría merececido ganar cualquier certamen literario al que su autor la hubiera presentado.

 

Una de las grandes virtudes de este libro construido con maestría es que, sorprendentemente, acoge dos subgéneros literarios: el de la nouvelle y el de la novela (emparentados pero tan distintos); ambos se desarrollan de forma simultánea, y se alimentan recíprocamente: tres narraciones independientes, cada una con sus propias características temáticas y estilísticas, se ensamblan con sutileza (no desvelaré los mecanismos) para formar una sola unidad cohesionada cuya significación, una vez que el lector ha completado el círculo, trasciende la de sus partes. El resultado, pues, es muy satisfactorio: intensidad, diversidad y complejidad narrativas.

 

La primera de las narraciones, tras el epígrafe Alboroto, es la más brillante y compleja de las tres. Relata, en un primer plano, la historia de dos sicarios, Jacintito y Osvaldo Vargas, a las órdenes del capo murciano don Jorge, que sitian en Zihuatanejo (México) a un pusilánime traidor para ajustarle las cuentas; y, en un segundo plano, la historia rememorada del Chino y Jacinto (que éste le cuenta a Osvaldo), la cual versa sobre otro ajuste de cuentas. La primera de las subnarraciones es estática y truculenta; la segunda, dinámica y explosiva; ambas, pues, se complementan perfectamente.

 

La segunda de las narraciones, tras el título Degüello, es un relato de personaje: el de la adolescente María (Mariamne para el Ginés Dientes de Sable de la tercera narración; en esta solo Ginés), que, traumatizada por la convulsa vida a la que la ha abocado su madre (antaño díscola e irresponsable, ahora represiva y controladora), inicia un viaje por la turbulenta noche de San Juan; un viaje radical durante el cual pierde la poca inocencia que le queda.

 

La tercera de las narraciones, titulada Degüello, constituye el relato en primera persona, frío y descarnado, de un psicópata primario, Ginés Dientes de Sable, que, durante la misma noche de San Juan que despoja a María, acude a la mansión del capo don Jorge a ganarse la vida como mejor sabe hacerlo.

 

Los gatos pardos concluye con el epílogo Rambla, del que emana un último destello simbólico que ilumina toda la obra.

 

Hay que destacar en esta impactante novela plagada de psicópatas primarios y secundarios el elegante y cuidadoso tratamiento que se hace de la violencia, omnipresente. Magníficos también son los registros conversacionales, sobre todo en la primera de las narraciones. El estilo, versátil y eficiente: dinámico, digresivo, elusivo, detallado, poético. Los personajes, verosímiles, flagrantemente humanos.

 

Recientemente la crítica ha seleccionado las mejores novelas del pasado año 2013; así, ha destacado obras como En la orilla, Intemperie, Divorcio en el aire o La habitación oscura. Pues bien, Los gatos pardos, una auténtica obra maestra, es mucho mejor que todas esas.

 

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