Reseña de 'La sed de sal'

 

Título: La sed de sal

Autor: Gonzalo Hidalgo Bayal

Editorial: Tusquets Editores

Páginas: 328

Precio: 18 euros

ISBN: 978-84-8383-779-5978-84-8383-779-5-84-8383-779-5

 

 

 

Después del excelente libro de relatos Conversación (Tusquets, 2011), Gonzalo Hidalgo Bayal publica su nueva novela, La sed de sal (Tusquets, 2013), que, si bien atesora buena parte de las virtudes mostradas por el autor cacereño hasta ahora, no está a la altura de sus mejores novelas, esto es: Paradoja del interventor (Tusquets, 2006) y El espíritu áspero (Tusquets, 2009).

 

El protagonista de La sed de sal, apodado Travel en esta historia, decide emular el peregrinaje por los parajes de Murania –territorio mítico ideado por Bayal– que Walter Alway narra en su obra Travel of Murania. Una vez en la población, tras las pandorgas y las venerandas –fiestas populares que promueven la gula y la concupiscencia–, Travel es detenido, sin motivo aparente, por dos peculiares alguaciles que cumplen las órdenes de un león en la sombra. A partir de este momento, la trama se enquista en el cautiverio –en principio irracional– de Travel y, en definitiva, en la especulación sobre su origen –al parecer, la desaparición de una muchacha durante las fiestas–, sus causas –unas sospechas fundadas– y sus consecuencias.

 

Así, lo que comienza como el relato de un viaje pronto se convierte en una trama propia de la novela negra que, no obstante, no es más que un espejismo, un pretexto, un recurso que da lugar a un relato existencialista, filosófico, de metodología especulativa, de un profundo pesimismo, el cual, verbigracia, queda sintetizado en esta frase extraída de la novela: «la degradación objetiva e infeliz del hombre en este valle de lágrimas» (p. 139).

 

Debido a su radical planteamiento, resulta difícil valorar esta novela. Los sentimientos que brotan al enfrentarse a ella son encontrados. En cualquier caso, esa radicalidad –de la que surge una innegable originalidad poco frecuente en la narrativa española contemporánea– es su mérito principal. Pero esa radicalidad, al mismo tiempo, tiene consecuencias negativas para la recepción del relato. Y es que todo en esta narración es un puro artificio al servicio de las tesis del autor (o, si lo prefieren, del narrador Travel, que permea y modula los discursos, siempre retóricos, siempre intelectualizados, de todos los personajes). Así pues, no hay personajes con una psicología profunda, con encarnadura real, personajes memorables por su flagrante humanidad; antes bien, todos los personajes son meras funciones o algoritmos en la aritmética de esta novela plagada de silogismos; los personajes, en suma, están ahí para propiciar un juego de espejos y la especulación sobre las variaciones de la tesis principal: la sed de sal. Solo uno de los personajes secundarios, el Zotalito, con su traumática infancia y su historial delictivo, logra encumbrar el relato en algún momento aislado.

 

Por otra parte, a mi modo de ver la médula ideológica de la narración está demasiado revestida. Por tratarse de un relato esencialmente intelectual, creo que las tesis expuestas habrían tenido mejor acomodo en el formato concentrado de la nouvelle. Además, la ideología en esta novela es demasiado explícita. Todo está explicado. Sirvan como ejemplo las conclusiones del epígrafe postrero de la novela, innecesarias. De todos modos, las disquisiciones ideológicas que la novela devana son brillantes, servidas por una prosa clásica impecable, como no podía ser de otro modo en una obra de Gonzalo Hidalgo Bayal.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Decepcionado (viernes, 17 enero 2014 19:10)

    Magnífico análisis. Por fin alguien dice la verdad sobre esta novela.

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