Reseña de 'Brañaganda'

Título: Brañaganda

Autor: David Monteagudo

Editorial: Acantilado

Páginas: 288

Precio: 19 euros

ISBN: 978-84-15277-37-8

 

 

Hace ya un año que publicamos la reseña de Marcos Montes, segunda novela de David Monteagudo (Viveiro, Lugo, 1962) tras el éxito rotundo que supuso Fin, un relato notable que se encuentra a medio camino entre la alta literatura y la literatura comercial. Marcos Montes nos pareció una novela fallida, muy alejada de la calidad de aquella con la que Monteagudo debutó.

 

En esta ocasión, nos hemos acercado a la última publicación del autor gallego, Brañaganda, con la esperanza de encontrar un trabajo literario serio, profundo y relevante, aún más que su primera epopeya metafísica. Tras completar la lectura de la novela, tarea que nos ha resultado insufrible, nos ha embargado una decepción que apenas podríamos expresar con palabras.

 

Lamentablemente, Brañaganda es una novela inmadura y mediocre. No obstante, al comienzo de la narración se encadenan descripciones valiosas, muy elaboradas, en las que destacan la pertinencia y precisión del léxico escogido y, además, algunas imágenes muy logradas. Dado que esta novela en la que un hombre-lobo amenaza una pequeña y cerril población ficticia de la Galicia profunda es la primera que escribió Monteagudo una vez que se decidió a iniciar su aprendizaje literario, hace aproximadamente una década, parece probable que estas descripciones tan cuidadas, que delatan ya al escritor maduro, hayan sido escritas recientemente y, asimismo, incorporadas al texto original con la intención de dotarlo de una mayor entidad literaria. Aunque quizá no sea así. Tal vez esos pasajes descriptivos ya estaban presentes en el texto primigenio. Poco importa, en cualquier caso, pues los pocos fragmentos de buena prosa no pueden ocultar un argumento banal, infantil, irrelevante; un tono sorprendentemente ingenuo; unos personajes planos, estereotipados, sin relieve psicológico; y unos mecanismos narrativos deficientes.

 

No nos gusta ensañarnos con la obra de un autor que consideramos que tiene talento literario. Pero, en este caso, es necesario decir la verdad, la que probablemente no encontraremos en la mayoría de los suplementos literarios de mayor pedigrí que se publican en este país. Como también es necesario añadir que David Monteagudo no está recibiendo el asesoramiento adecuado por parte de su editorial, que lo está conduciendo por senda de oro mal segura.

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Fran (martes, 13 diciembre 2011 11:43)

    Se puede decir más alto, pero no más claro.

  • #2

    quique (domingo, 08 enero 2012 04:22)

    Comencé el libro con la mayor ilusión,las primeras descripciones me subyugaron,pero seguí y seguí y el tedio caía sobre la novela como la gran nevada de los ocho días. Lo acabe esperando un final que compensará el esfuerzo,lo que ya de por sí es triste,pero fue inútil. Brañaganda es un tostón soporífero que no merece la pena. Saludos.

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