Corrupción y mediocridad en el sistema educativo catalán

 

 

Como habrán comprobado últimamente, la crisis económica, además de violencia y desesperación, nos ha traído algo bueno: la corrupción que había anidado y medrado a lo largo de las últimas décadas en nuestro Estado va saliendo a la luz paulatinamente, a borbotones, lo que nos está permitiendo conocer y entender las causas de nuestra tragedia nacional.

 

Saben, los que me leen con frecuencia, que soy partidario de denunciar todo aquello que atente contra la democracia y, concretamente, contra su garante: la Ley. Y así lo hago en mis artículos, aunque mis temerarias pero veraces palabras me sitúen a menudo en una posición de riesgo personal (la posición natural, en todo caso, del verdadero escritor). Así que, en esta ocasión, les narraré un caso particular de corrupción administrativa desde mi doble condición de testigo y protagonista; algunos opinarán que, comparado con los grandes escándalos mediáticos, se trata de un episodio menor, quizá irrelevante. Pero no olviden que la Historia se teje con las hebras de la intrahistoria. Dicho esto, que comience el relato de los hechos:

 

Este curso me han asignado una plaza vacante de Lengua Castellana y Literatura en el IES Pablo Ruiz Picasso, un centro de atención educativa preferente situado en Torre Baró, uno de los barrios más desfavorecidos de la periferia barcelonesa. Debido a su ubicación en un entorno sociocultural empobrecido y desestructurado, el centro cuenta con recursos personales y pedagógicos extraordinarios de los que otros institutos carecen; de la gestión adecuada de dichos recursos, cómo no, depende la prosperidad del alumnado desfavorecido que estudia en las aulas del Ruiz Picasso.

 

Cuando llegué al instituto me encontré con la más cordial de las bienvenidas: en mi horario lectivo correspondiente a una plaza de Lengua Castellana se habían deslizado tres horas de Ciencias Sociales (2º ESO). Por descontado, esta última es una materia que un licenciado en Filología Hispánica como yo no puede impartir; hacerlo supone infringir la Ley Orgánica de la LOE y la normativa educativa de la Generalidad de Cataluña. De modo que, como mis principios democráticos y mi código deontológico me impedían aceptar el horario lectivo que se me proponía, le solicité a la dirección del centro que cambiase esas tres horas de Ciencias Sociales por tres horas de una asignatura de mi especialidad. La dirección no solo se negó, sino que, además, me amenazó con incoarme un expediente disciplinario en el caso de que no aceptara el horario que me habían diseñado. Una vez recibida la amenaza en el despacho de la directora del centro, le exigí que llamara de inmediato a la inspectora. Así lo hizo. La respuesta de la modélica inspectora fue la siguiente: "el profesor debe aceptar el horario que le ofrezca el director del instituto, sea el que sea". En resumidas cuentas, como yo no podía renunciar a la plaza que me habían asignado en el IES Ruiz Picasso y la inspección educativa decidió no subsanar la negligencia de la dirección del centro, no me quedó más remedio que aceptar el horario y convertirme, así, en un infractor más.

 

Desafortunadamente, el mío no es un caso aislado en el IES Ruiz Picasso. De hecho, durante este curso una gran cantidad de profesores están impartiendo asignaturas que no son de su especialidad (incluidos psicopedagogos y pedagogos que deberían ocuparse de otros quehaceres). Sirva como ejemplo paradigmático el de un profesor del departamento de castellano que, voluntariamente, está impartiendo varias asignaturas que no son de su especialidad, incluida Física y Química; profesor que, para colmo, tiene la desfachatez de dejar por escrito que a él no le supone un problema ético saltarse las leyes (quizá a la profesora de castellano que ahora lo está sustituyendo sí le suponga un problema el hecho de verse obligada a impartir Física y Química).

 

Imagínense, actualmente la inspectora asignada al IES Ruiz Picasso tiene en su poder un ramillete de documentos que constituyen los horarios de los profesores del centro, firmados por ellos mismos y por la dirección. Debería revisarlos y asegurarse de que cumplen con la legalidad vigente; y, como no es así, debería impugnarlos y, en cumplimiento de sus funciones, restituir la situación del centro a un estado de legalidad y de rigor pedagógico. Pero permanece en silencio.

 

Y ustedes se preguntarán, ¿cómo es posible que un instituto público haya llegado a este extremo de negligencia y desorientación? Es sencillo: la plantilla de profesores está descompensada; y lo está como consecuencia de una sucesión descontrolada de errores en la gestión del personal docente. Con frecuencia, las direcciones de los centros educativos catalanes -sirviéndose de su total autonomía- prolongan la estancia en el centro de profesores que no tienen asignada una plaza definitiva a partir de criterios emocionales o amistosos; de modo que, cuando el centro no dispone de horas de una determinada especialidad para completar la jornada laboral de un determinado profesor, la única forma de lograr que éste no sea desplazado a otro instituto consiste en asignarle asignaturas que no son de su especialidad y confiar en que la inspección educativa haga la vista gorda (y la hace. De hecho, en 2010 sustituí durante un mes, en un instituto de Nou Barris, a una profesora con una licenciatura de ciencias que estaba impartiendo una jornada completa de Lengua Castellana; y que, como pude comprobar al analizar sus materiales pedagógicos, no tenía ni puñetera idea sobre cómo debe impartirse la Lengua Castellana en la Educación Secundaria. Les puedo asegurar que la Administración no permitiría que esa misma profesora impartiera una jornada completa de Lengua Catalana).

 

Desafortunadamente, hay otros aspectos que hacen del IES Pablo Ruiz Picasso un entorno académico y laboral mediocre. Verbigracia: mis alumnos de Ciencias Sociales no tienen libros de texto. Mis alumnos de Lengua Castellana de 4º de la ESO están en la misma situación; y, lo que es peor, yo tampoco tengo el libro, y mi compañera de departamento tampoco, etc. Imagínense cómo son las clases.

 

Para colmo, tengo unos compañeros de trabajo encantadores. Lo último que se les ha ocurrido a algunos es organizarse para implicar al alumnado en una protesta colectiva contra el borrador del anteproyecto de la LOMCE, alegando que pretende destruir la escuela catalana y erradicar la lengua propia de nuestra comunidad. Ya saben, los instrumentos propios del adoctrinamiento: discursos aleccionadores en las tutorías, mensajes panfletarios inscritos en camisetas amarillas, etc. Por supuesto, se han encontrado con mi oposición (si quieren protestar que lo hagan fuera del instituto y que mantengan al alumnado al margen del conflicto político, ¿no les parece?). Como era de esperar, ahora mismo están enrabietados intentando atacarme en jauría. En fin, gajes del oficio de polemista.

 

En conclusión, nuestro sistema educativo se ha hundido en la miseria, y no habrá reforma que logre insuflarle vida. El terreno está yerto e infestado de alimañas.

 

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Pepa (viernes, 28 diciembre 2012 22:21)

    Te has olvidado de mencionar, en tu "artículo"???? que la dirección del instituto (no IES) había solicitado un profesor de diversidad y por lo tanto podía asignarle las ciencias sociales en un grupo de refuerzo.
    Recuerda que dos medias verdades no hacen una verdad.

  • #2

    Juan Serrano Cazorla (sábado, 29 diciembre 2012 03:14)

    Señora Pepa:

    El IES, instituto, CAEP o lo que sea ese lugar que dirige generó una vacante de Lengua Castellana y, consecuentemente, recibió un profesor de Lengua Castellana. Usted debió modificar mi horario cuando se lo solicité, en lugar de amenazarme; y, como no lo hizo, la inspectora debería haberlo impugnado posteriormente, el mío y el de otros profesores. La única verdad incuestionable es que el Picasso es exactamente el tipo de instituto que usted y otros profesores han construido a lo largo de los años.

  • #3

    Pere Quin (domingo, 12 julio 2015 17:51)

    Pero tienen un grupo de teatro que es el orgullo del "Departament d'Esenyament"

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